Trasplantar es más que cambiar de maceta; es darle una “casa nueva” a tu planta para que siga expandiéndose. Pero ojo, un trasplante mal hecho puede generar un shock mortal.
¿Cuándo es el momento?
No trasplantes por rutina. Hacelo si ves estas señales:
- Las raíces asoman por los agujeros de drenaje.
- El agua pasa de largo sin mojar la tierra (la raíz ya ocupó todo el espacio).
- La planta dejó de crecer a pesar de estar en época de primavera.
- El sustrato se ve agotado o blanquecino por las sales.
El paso a paso correcto
- Elegí la maceta: Solo un talle más (2-4 cm más de diámetro). Si la maceta es gigante, el exceso de tierra húmeda pudrirá la raíz. “Podés ver nuestra variedad de macetas de diseño [aquí]“
- Preparación: Regá la planta un día antes para que el pan de tierra salga entero.
- Extracción: Sujetá la base del tallo y girá la maceta. No tires con fuerza.
- Limpieza: Aflojá un poco las raíces de los costados si están muy apretadas.
- Plantación: Colocá una base de sustrato nuevo, ubicá la planta y rellená los costados. Presioná suavemente pero no apelmaces.
Importante: Después del trasplante, mantené la planta en un lugar con luz indirecta y sin corrientes de aire por una semana para que se recupere del estrés.

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